viernes, 12 de octubre de 2007

Minneapolis: Los inicios.

Volé a Minneapolis en jueves. Escogí este día de la semana porque no tenía aún alojamiento y pensaba dedicar jueves, viernes y, a una mala, sábado para buscarlo. Así podría empezar con las investigaciones tranquilamente el lunes.

En el viaje no tuve ningún problema y cuando llegué hacía bastante bueno: sol y probablemente más de 70 ºF (sí, aquí la temperatura se mide en Fahrenheit
, qué le vamos a hacer). Además los del departamento se portaron muy bien conmigo. Hay dos coreanos. Uno de ellos me fue a recoger al aeropuerto y el otro me ofreció dormir en el sofá de su apartamento hasta que encontrara alojamiento.

Así que ese mismo día me puse manos a la obra a ver lugares donde vivir. Ellos ya habían concertado algunas citas y yo también tenía vistas algunas opciones, pero ciertamente no me convenció ninguno de los sitios. Todo quedaba entre coger un piso compartido con tres o cuatro personas en unas condiciones de higiene y orden digamos cuestionables, o ir a un residencia de estudiantes pija y cara, en la que no sólo tendría que haber pagado precio base, sino también el mes de diciembre entero aunque me vuelva a Madrid a mitad, y un plus de $75 por coger un alquiler menor de 6 meses, es decir, la ruina. (Sí, aquí la moneda es el dólar, qué le vamos a hacer, aunque supongo que ya lo sabíais).

Así que al día siguiente continué en plan "sigue buscando tu suerte" (como ponía en todos los envoltorios de no se qué golosina que tomaba cuando era pequeño). Sin embargo este día fue distinto, en concreto frío, muy frío. ¡¡La leche el frío que hacía!! (seguro que pocos Fahrenheit, y menos Celsius todavía) Y yo congelado por la calle, que más que buscar casa parecía que estaba buscando refugio.

El caso es que no encontré nada ni el viernes ni el sábado, y el domingo me lo pasé medio malo en la casa del coreano (así que casi igual que los planes que había hecho). Afortunadamente el lunes ya estaba bastante bien y estuve en la universidad buscando por internet, mirando las direcciones de los sitios y llamando por teléfono para concretar citas. Pues eso el lunes, el martes, el miércoles... hasta que me di cuenta de que el problema es que es prácticamente imposible en esta época alquilar algo sólo para 3 meses. Y la verdad es que me angustié un poco al ver que pasaban los días y no encontraba nada. Y creo que fue fue el viernes el día que me llamó Jason y me dijo que podía ir a vivir con el.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Sehr schoen Mario. Ich verstehe alles :)

Unknown dijo...

Greetings from Santander!!!
Que noooooooooo, que ya he vueltooooooooooo.
Y si, me lo paso estupendamente. Solo te dejo un saludete en este blog recien abierto!

Unknown dijo...

Mario!! ¿Cómo tú pasando frío? Lo que no sé es cómo sobrevives por allí!!