domingo, 14 de octubre de 2007

Minneapolis. Usos y costumbres: La comida.

Muchos me habéis preguntado que si como bien, que qué tal las hamburguesas, etc. A la primera pregunta responderé que sí, en la medida de lo posible; y respecto a la segunda ya os responderé cuando las pruebe.

El caso es que el tema de la comida es complicado aquí. Uno echa de menos la posibilidad de ir al bar de la esquina a tomarse unas lentejas. Bueno, la verdad es que no recuerdo haberlo hecho nunca, pero vaya, que es una posibilidad que se echa de menos, y que parece que sólo existe en España: comida "saludable" a un precio razonable. Por el contrario, aquí las opciones están muy claras: o comes comida rápida o te la haces tú. Así que, evidentemente, me he decantado por la segunda opción.

Lo de la comida rápida me lo esperaba, así que no me ha sorprendido. Sin embargo, me ha extrañado que no haya un comedor universitario en la propia escuela. Existe algo parecido en algunos edificios más o menos cercanos, pero lo que dan allí es poco (pequeñas raciones metidas en un tupperware) y caro.

Toda esta situación hace que haya bastantes personas preocupadas por la calidad de los alimentos que compran. Según dicen, los controles sanitarios de los alimentos no son muy exaustivos y, por ello, prefieren comprar comida "orgánica", que viene a querer decir: producida en condiciones naturales, sin pesticidas o piensos que hagan engordar a los animales. Así que existen numerosas cooperativas en las que puedes encontrar estos productos. La pega es que son considerablemente más caros que el resto de alimentos, y tampoco parece que exista ninguna prueba fehaciente de que sean mejores que los otros, por lo que se trata más de una cuestión de fe.

2 comentarios:

Pilar dijo...

Hola Mario!!

He comenzado a leer hoy tu blog así que te dejaré algún comentario de cuando en cuando :-)

Al leer tu primera entrada me he acordado del albergue de Berlín... (también del de Amsterdam y el de Basilea), de las canciones por las calles de Granada y aunque no estuve en la playa de Málaga, también me acuerdo de las latas de atún gigantes, jajaja.

Es curioso (y bonito, claro) como parece que fue ayer cuando empezamos la universidad y podemos contar tantas historias en lugares tan distintos.

Tú no te preocupes por la comida, que en cuanto vuelvas a Madrid, por Navidad, te invitaremos entre todos a un americano a cenar hamburguesas gigantes.

Un besote y que vaya bien, que se te echa de menos.

Rober dijo...

Se me ocurre el Foster Hollywood, que los días entre semana hay oferta 2x1 con el carnet de la UPM... umm hamburguesas... (con la voz de Hommer Simpson)
Ah, y si te quejas de comida, ejem, vente pa Japón... donde cada comida es una experiencia de sabores/combinaciones extrañas (si es que el estómago las aguanta, claro). Y aquí en el supermercado no encuentras de todo como en USA, parece otro planeta... pero mola :-P
Y la comida orgánica de la que hablas, sí que es orgánica de verdad, pero está dentro de la paranoia de los yankis por autoconvencerse de que comen sano... compran frutas sin pesticidas y luego se hinchan a hamburguesas y donuts... dieta saludable donde las haya :-D