Hace un par de días hablaba por teléfono con un buen amigo. Entre lo mucho que nos contamos se me quedó una frase que me dijo:
"Cada vez estoy más convencido de que la vida es al fin y al cabo que un cúmulo de casualidades."
La verdad es que le he estado dando vueltas y no le falta nada de razón, empezando por que ya el hecho de nacer es una de las mayores casualidades de nuestra vida.
Otras casualidades me vienen a la memoria. Una vez pasó que estábamos en clase del colegio esperando al profesor y había unos compañeros jugando a pasarse un monigote que habían hecho con un trapo viejo. Yo estaba con otros amigos hablando sobre cosas de dibujo y le pedí a Jara que se acercara para comentarle una duda. Tres segundos después de que se levantase de su sitio el monigote impactó contra el florescente y éste se hizo añicos sobre la mesa de mi amigo. A Jara no se le olvidará nunca que justo en aquel momento le llamase, y a mí tampoco.
También conocemos a la gente por casualidad. Y si no, qué me decís los de la universidad. Siempre recuerdo aquella primera noche con agrado. A ver, me explico para los que no lo sepan y que no haya malentendidos.
Hace ya nueve años... casi na... fui yo una tarde a la uni para confirmar que era al día siguiente cuando teníamos que hacer la matrícula de primero. El conserje me dijo que sí, y me dijo también que había ya unos cuantos haciendo cola desde las 15:00. Yo pensé: "esta gente de teleco está zumbada"... y ahora sé que tenía razón :p El caso es que Chemita como un machote se fue con un cuaderno y un boli a media tarde y se sentó en las escaleras de entrada al Edificio A con una única convicción: "aquí yo elijo el grupo que me da la gana por mis narices".
Así que me quedé allí a hacer cola y fue entonces cuando conocí a muchos de los mejores amigos de la carrera. La verdad es que esto que puede verse como una casualidad, pero quizás no tanto. Porque al final uno se acaba juntando con las personas que mejor conecta y, probablemente, aquel interés por empezar bien la carrera sea un rasgo distintivo de las personas con las que mejor conecto yo.
De todas formas, no cabe duda que la casualidad está ahí. Yo podría haber ido a preguntar el día anterior o antes de comer y no les habría conocido. No les habría conocido entonces, pero ¿les habría conocido quizás después?
Otro ejemplo que me parece que ilustra bastante bien todo esto es el de mis primeros días en Minneapolis. Los que hayáis leído el blog desde el principio sabréis que me pasé una semana durísima buscando alojamiento y no conseguía encontrar nada. Debí mirar del orden de 50 viviendas donde en la mayoría de los casos me decían que sólo para tres meses no alquilaban. Y fue cuando más desesperado estaba cuando vi un anuncio de Jason en craigslist. Le escribí y fui a ver la casa, y al día siguiente me dijo que sí podía ir a vivir con él.
La historia tiene su encanto, pero poniéndose a reflexionar un poco se pueden sacar importantes conclusiones. En primer lugar no cabe duda de que conocer a Jason, una persona con un sentido social inigualable, fue por pura casualidad. Si hubiese encontrado casa antes claramente no le habría conocido. De todas formas, esto se puede leer de otra forma porque, ¿por qué no acepté yo ninguna de las otras ofertas que me dieron? Unas por caras, otras por cutres, pero al final probablemente porque no había encontrado a una persona adecuada. De hecho, un tiempo después hablando con Jason me decía: "el anuncio de craigslist lo puse pensando en qué mensaje me convencería a mí si fuese yo el que buscaba casa". Y esto me pareció igual de simple que maravilloso. De esa forma pudo conseguir una respuesta de una persona que era como él deseaba, a la vez que evitar que personas que no cuadraban con su forma de ser, ya que esas no responderían a su llamada.
Al final, sí que es cierto que muchas de las cosas que nos ocurren pasan por casualidad. Pero también creo que entre las personas hay una especie de fuerza que hace que al final muchas casualidades sean en realidad altamente probables.
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1 comentario:
"De esa forma pudo conseguir una respuesta de una persona que era como él deseaba, a la vez que evitar que personas que no cuadraban con su forma de ser, ya que esas no responderían a su llamada."
Eso es totalmente verídico. Lo curioso es que en la mayoría de las ocasiones eso funciona de forma inconsciente. Tú simplemente piensas que estás haciendo/diciendo algo intrascendente y realmente estás exponiendo gran parte de tu personalidad, atrayendo a unos y alejando a otros.
A fin de cuentas, es en base a eso como distinguimos de forma muy rápida con quién nos vamos a llevar bien y con quién mal. Los buenos amigos se hacen muy rápido!
Te contaría una historia que lo fliparías, pero me temo que se saldría de la esfera de intimidad donde está bien guardada. Quizá algún día... ;)
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