domingo, 7 de septiembre de 2008

Detalles

Un gesto, unas palabras de apoyo o simplemente una mirada de complicidad son algunas de esas pequeñas cosas que en realidad constituyen lo más grande del ser humano.

Con palabras hablamos todos; el idioma lo tenemos bien aprendido. Pero bien sabemos que hay cosas que no se pueden decir con palabras. ¿Cómo vas a convencer a tu abuela de que de verdad no tienes más hambre si no acompañas tus palabras con una sonrisa y un beso? Puedes intentarlo y a lo mejor te deja por pesado, pero no por eso vas a conseguir que se convenza.

Esto me recuerda también a una frase de Jara que tengo siempre grabada, y me hizo mucha gracia entonces y también ahora: "Aprobar estudiando, eso lo hace cualquiera; lo que de verdad tiene mérito es aprobar sin estudiar". En este caso sería: "Con palabras se puede decir todo; lo que tiene mérito es transmitir lo que realmente quieres decir". Lo que pasa al final es que a veces nos creemos que los demás deben entender y aceptar inexorablemente lo que decimos, y otras expresamos sin darnos cuenta cosas que probablemente no queríamos transmitir.

Esta semana ha sido una semana especialmente rica en detalles. Por ejemplo, justo después de haber comentado en el post sobre los coros que me gustaban mucho Bach y Villa-Lobos, apareción el miércoles la directora del coro con el "Ave María" de Villa-Lobos, que es una obra que me encanta. Casualidad o no, ese detalle me alegró.

Otro día me contaba Guillermo preocupado que el profesor (en realidad es el catedrático, pero aquí se dice "Professor") había ido por su despacho buscando otro chico del departamento. A lo que él le preguntó si quizás lo que quería era abrir una cuenta nueva d ordenador. El profesor, sabiendo que él es también admimistrador, le dijo que sí, que era eso lo que quería, y siguió buscando al otro chico. Así que estuve hablando con Guillermo un rato y le dije que no se preocupara. No todos damos la misma importancia a los detalles, y seguramete no lo hizo a mala idea. Eso no quita que fastidie si te ocurre, aunque también hay que saber ser práctico y darle a cada cosa la importancia justa. Total, menos trabajo para él si no tiene que crear la cuenta.

Este ejemplo concreto puede deberse también en parte al choque entre la cultura alemana y la española. Aunque a grandes rasgos son muy parecidas, en estas pequeñas cosas difieren. Que me corrijan mis amigos alemanes si no es cierto. Yo todavía no me he adapatado al tema de las comidas. He estado yendo a comer un tiempo con Markus, que es muy majo, porque le gusta comer más tarde y relajadamente. Sin embargo, el otro día pensé que debía también ir a comer con los demás de vez en cuando. Y pasó lo de siempre: que por mucho que me esfuerce acaban todos de comer antes que yo (Guillermo me dijo que a él le pasaba lo mismo al principio). Puedo entender perfectamente que me esperen, porque eso entra dentro de las normas de cortesía alemana. Sin embargo, que lo entienda no quiere decir que como español me parezca correcto. Para el primer día que comes con ellos, que no te conocen, me parece una actitud correcta. Pero después, que ya saben que no puedes comer en 3'27", el planteamiento cambia y las opciones razonables que se me antojan son las siguientes:

1) Tomarse la comida más relajada. Si van a esperar en cualquier caso hasta que acabe yo pueden aprovechar para disfrutar más de los alimentos.
2) Irse cuando terminen si tienen que trabajar, o simplemente si no quieren perder el tiempo allí. Puedo entenderlo perfectamente y no me molesta.
3) Quedarse hablando un rato después de la comida para hacer algo de sobremesa hasta que consideren que deben volver al trabajo.
...pero en ningún caso esperar como momias hasta que se dé la señal que permita levantarse de la mesa. No me parece cortés sino todo lo contrario, aunque no les culpo porque entiendo que las constumbres sean distintas.

El último ejemplo tuvo lugar en el supermercado. Allí vi el otro día a una chica bastante guapa, lo cual es una cosa que siempre agrada, para qué lo vamos a negar. Pues la susodicha se acercó a coger una coliflor y en vez de echarla en el carro se puso primero a quitarle de forma disimulada (y sin saber que yo me entero de todo :) todos los trozos de hojas verdes, que no se comen. Qué pena, qué forma más tonta de perder todo el encanto. Si le faltase el dinero... pero no creo que esos trozos supongan más que unos céntimos de euro al pesar la coliflor. Lo mismo me pasa con el tabaco. Que un chico fume no me parece bien por él, pero ver a una chica fumar me hace perder todo el interés. Y sin embargo, fumar, que es algo elegido voluntariamente, está socialmente aceptado, mientras que si te pica la nariz, una necesidad inevitable, no es cortés rascarse delante de la gente.

Quiero aprovechar este post también para darle las gracias a Dani. Me pidió que le sacase una canción para tocársela con el piano a Lourdes. Muy romántico. Cuando la tuve lista, en lugar de enviarle un mail, imprimí la partitura, me fui a correos y se la envié dentro de un sobre con una dedicatoria. Sé que Dani aprecia los detalles, y me lo agradeció enormemente. Así que muchas gracias Dani, porque también se agradece mucho ver que los demás aprecian esas pequeñas cosas.

Al final, yo creo que se aprecia a la gente en gran parte por sus detalles, aunque esta valoración la hagamos a menudo de forma inconsciente. Pero es que los detalles demuestran muchas veces también el apoyo y el cariño hacia las otras personas. No os privéis de ser detallistas.

Aún así, no toméis todo lo que digo muy en serio. No son más que detalles.

1 comentario:

Unknown dijo...

No te creas tu que es facil ser detallista... es decir, si tu no le prestas atención a los detalles, si les quitas importancia, probablemente tu no tendrás detalles con los demas... y ya sabes que las mujeres dicen de los hombres que somos poco detallistas!
Pero eso es completamente dependiente de uno mismo.

Un abrazo!

Chema