domingo, 21 de diciembre de 2008

El efecto mariposa

Ahora no recuerdo ningún ejemplo concreto, pero ya me ha pasado varias veces que se me ha ocurrido alguna idea "interesante" y que algún tiempo después de contarla otra persona me viene con esa misma idea. Si que recuerdo a mi madre decirme: "Sabes eso que me decías de cómo solucionar el problema. Pues hoy en el trabajo me han dicho lo mismo".

Evidentemente son cosas que se le puede ocurrir a todo el mundo, pero resulta cuanto menos sospechoso volver a escuchar algo que has comentado hace poco tiempo. Y es que claro, teniendo en cuenta que al final Madrid no deja de ser un pueblo grande donde la información puede pasar de unos a otros rápidamente, tampoco me extraña que, existiendo un tema de actualidad sobre el que hablar, cualquier comentario interesante se extienda rápidamente entre la población. Y quizás así llegue a alguien que pueda tomar medidas al respecto.

Así que me gusta hablar de lo que está bien y también de aquello que se puede mejorar. En España, por ejemplo, tenemos la mala costumbre de justificar con los demás lo que hacemos mal: "Como todo el mundo pasa, yo tengo el derecho a hacerlo mal también". Es algo que me saca de quicio y que, por ejemplo, en Alemania no ocurre. Suelo poner el ejemplo del reciclaje. Allí todo el mundo separa porque es mejor, y nadie se plantea si los demás lo hacen o si lo que se recoge al final se acaba realmente reciclando. Es simplemente una cuestión moral de cada persona y cada uno pone su granito de arena. Por el contrario, aquí "como nadie recicla, no sirve para nada reciclar". Y al final no se hace. Yo me pregunto a veces lo mucho que mejoraría el país si todos "en equipo" colaboráramos en cosas tan sencillas y que suponen tan poco esfuerzo individual. Trataré este tema más adelante. Pero para el post actual me quedo con que ayer mis amigos me dijeron: "Fíjate, en las papeleras han puesto dos compartimentos para separar los envases".

¿A quién se le ocurrió primero la idea? No lo sé, pero el caso es que llegó a quien tenía que llegar.

Y, aunque nunca lo sabré a ciencia cierta, me gustaría que mis modestas opiniones sirvieran para hacer un poco mejor el mundo en el que vivimos.

2 comentarios:

Pilar dijo...

Jeje, en lo del reciclaje tienes toda la razón del mundo. Recuerdo que cuando era pequeñita e iba a Alemania, menudo lío era separar las basuras y hacerlo bien (allí te miraban fatal si no lo hacías...)

También creo que todos podemos aportar nuestro granito de arena. Yo llevo bastantes años reciclando (en España), y recuerdo que todo fue gracias a Luisete.
Vino un día a cenar a mi casa con otro amigos y compramos unas pizzas. Cuando acabamos me dijo: "¿dónde tienes la bolsa de reciclar?" y yo le respondí: "no tengo, porque mi casa es muy pequeña y no hay sitio". Así que me contestó: "Qué graciosa, ni que las demás casas fueran grandes. Ahora mismo pones una bolsa de plástico detrás de la puerta y vas a empezar a reciclar ahí"

Desde aquel día lo sigo al pie de la letra. Creo que fue una lección donde se ve reflejado que, aunque "la confianza da asco" también son los amigos los que nos hacen ser mejores personas.

¡Ánimo con tus comentarios y opiniones!

Anónimo dijo...

Como dice una amiga mía: Las grandes mentes suelen tener las mismas grandes ideas ;)