miércoles, 23 de diciembre de 2009

Villancicos

Hoy hemos estado cantando villancicos en la Plaza Mayor. Y la verdad es que la experiencia me ha resultado muy gratificante.

Cantar es algo bello de por sí, pero lo es todavía más cuando se juntan varias personas que conectan, porque se ve que las distintas voces se unen y forman un todo aún mayor, que un solo cantante no puede alcanzar. Francamente, es una de las mejores experiencias de la vida.

Pero también he aprendido mucho observando a la gente que pasaba por allí, y que no se esperaban encontrar un coro cantando villancicos. Unos simplemente pasaban, abstraídos en sus pensamientos, los cuales les impedían ver lo que tenían delante de sus narices. De hecho es algo normal. Yo me suelo fijar en la gente cuando voy andando por la calle, y es difícil que me cruce con alguien que conozco y no le vea (quizás es por eso por lo que casi siempre me encuentro con algún amigo). Y cuando veo a estos que pasan sin más, me da la sensación de que están perdiendo parte de su vida, su presente, porque yo creo que en cada momento hay algo que poder apreciar.

Otros pasaban como con vergüenza por delante del coro, apartando la vista, como con miedo a enfrentarse a una situación desconocida. Y en vez de afrontarla, decidían huir de ella. Sin embargo, yo pienso que para evolucionar en la vida hay que saber enfrentarse a los problemas que se nos plantean. Esto es lo que nos hacer aprender y crecer como personas.

Pero también había quien se quedaba. Algunos tímidamente, como con cierto miedo a reconocer que les gustaba lo que cantábamos. Porque claro, pararse a escuchar significa ir en contra del resto de la gente, lo cual no es sencillo y plantea la duda de si lo que se está haciendo es correcto ¿qué dirán los demás? ¿está bien lo que hago si todos siguen otro camino?

Luego, cuando ya hay suficiente gente escuchando, otros se apuntan por inercia. Si ya hay otras personas allí paradas, el hecho de añadirse a la masa no crea ningún conflicto moral.

Y de todos ellos, se notaba quién disfrutaba con alguna de nuestras canciones e incluso quedándose hasta el final. Porque se daban cuenta de que estaban viviendo un momento difícil de repetir, porque la vida, quizás por azar, les había brindado una oportunidad única y ellos eran conscientes de que la habían sabido aprovechar y habían podido disfrutar de ella.

Así que, sea cual sea vuestro camino en la vida, estad atentos a vuestro alrededor, porque la vida muchas veces ofrece nuevas oportunidades que podemos aceptar o rechazar voluntariamente, pero que en ningún caso deben quedar descartadas simplemente por andar ciegos en una dirección y no percatarnos de ellas, ni por miedo a tomar una ruta alternativa en nuestro camino.