domingo, 27 de julio de 2008

De visita por tierras germanas

El finde pasado estuve en Aachen visitando a mis amigos Matthias y Bettina. Fue gracioso porque les llamé para ver qué tal estaban y si podríamos quedar en algún momento durante mi estancia en Hannover y vimos que el único momento posible era ese mismo fin de semana. Así que sin dudarlo me cogí un billete de tren y me fui para allí.

Coincidió que tanto el viernes como el sábado por la tarde había fiesta de celebración de final de curso en la universidad, y me invitaron a ir. Y claro, no es para decir que no :) Así que dos ocasiones inigualables para contarnos nuestras batallitas y para probar las exquisiteces alemanas.

Aachen ya lo conocía del año pasado, que estuve haciendo un curso de alemán de 3 semanas en la Fachhochschule (la uni de allí). La verdad es que de entonces tengo también muy buenos recuerdos. La ciudad siempre me ha parecido muy acogedora, y en el curso conocí gente muy maja con la que sigo escribiéndome.

En aquellas tres semanas nos pateamos la ciudad innumerables veces y visitamos infinidad de sitios y ciudades como Bruselas, París, Maastricht... pero me quedé con las ganas de entrar en el laberinto que hay "am Dreiländerpunkt", es decir, al lado de la frontera entre Bélgica, Holanda y Alemania. Así que el sábado por la mañana fuimos allí. Bettina y Matthias tampoco habían estado, y lo pasamos muy bien buscando la salida (y la entrada, ya que Matthias como buen ingeniero quiso hacer después el laberinto al revés) y descubriendo que se puede pasar a través de los chorros de agua que salen del suelo si... bueno, no desvelaré el misterio por si alguien quiere pasarse.

Finalmente, el domingo por la mañana fuimos a dar una vuelta por el parque nacional de Eifel, donde visitamos una central hidroeléctrica y pudimos disfrutar de unas magníficas vistas, de donde adjunto una foto sólo por dar un poco de envidia :p

De todas formas, de todo el fin de semana me quedo con la inigualable compañía y con la mermelada de fresa de la madre de Bettina.

jueves, 17 de julio de 2008

Discurso de Steve Jobs

A parte de contar mis batallitas en este blog, me gustaría también hablar un poco sobre las cosas que me parecen importantes, interesantes, bellas o simplemente curiosas; y así compartirlas con vosotros.

Hoy he estado viendo de nuevo el discurso de Steve Jobs en la graduación de 2005 en Stanford. Me lo recomendó un amigo hace un tiempo y la verdad es que no tiene desperdicio. Es de estas cosas en las que descubres algo nuevo cada vez que las ves.

Espero que os resulte interesante como a mí:

Discurso: Parte 1.
Discurso: Parte 2.

miércoles, 16 de julio de 2008

Nuevo Destino: Hannover

Buenas señores y señoritas!!

Tras la grata experiencia de la vida en Minneapolis este año me he venido a Hannover a disfrutar de los encantos de las tierras alemanas.

Llevo ya dos semanas viviendo aquí y, la verdad es que he explorado poco. Aun así ya me conozco bastante bien el barrio, en especial los comercios. ¡¡Madre mía lo que me costó encontrar un cubo para la fregona!! Y todavía estoy tras un escurridor para cubiertos...

El caso es que Hannover es un sitio tranquilo, que por otra parte es un poco lo que me hacía falta ya que, como sabéis, Madrid me agobia un poco. Además, estoy a 5 min andando de la uni, lo cual no tiene precio; y hay un parque enorme (pero grande grande) al lado de casa. Ya me ha dado tiempo a salir a correr varias veces, a echar un par de partidos de fútbol y a hacer una barbacoa.

Por cierto, no veáis lo oxidado que estaba. Desde hace un montón no hacía ejercicio anaeróbico. ¿Donde estan aquellos partidos de baloncesto..? Y casi me da algo el primer día que jugué al fútbol. Y el segundo también... pero menos.

Por lo demás hay dos temas que aún me superan. Uno es el del clima, que llueve casi todos los días, y además siempre que voy a la uni se pone a llover. Jo, que para 5 min podía tener un poco de consideración...

Lo que me hace gracia es que los que más se quejan del tiempo son los propios alemanes. Si para ellos debería ser normal. De todas formas, cada varios días vuelve a salir el sol y durante tres o cuatro días se está estupendamente.

La otra cosa con la que lo flipo es la velocidad a la que comen los alemanes. Esta para verlo. Vamos, que es de estas cosas que si te cuentan no te las crees. Además, la hora de la comida es ni más ni menos que a las ... tantatachán!.. 11:45. Sí, he dicho bien, a las 11:45, hora a la que muchos fines de semana aún no he desayunado. En fin, una locura. Lo peor es que si vas tarde (véase a partir de las 13:30) el único postre que queda es un yogur raro de frutas del bosque.

Bueno, eso es lo que hay por ahora. Ya os seguiré contando mis barallitas más adelante.