lunes, 8 de octubre de 2007

Introducción.

Hay quien dice que siempre un motivo para empezar a escribir un blog. En mi caso diré que ya hacía bastante tiempo que tenía ganas de escribir sobre todas esas anécdotas que te van pasando en la vida, y que luego recuerdas con añoranza y vuelven a hacerte sonreir. Me vienen a la cabeza, por ejemplo, las ensaladas de arroz de Málaga y los guisantes sin aliñar; las entrañables noches en el albergue de Berlín; y también aquellas joviales canciones por las calles de Granada. Qué tiempos aquellos me digo ahora... Y, cómo no, me alegro de poder compartir a partir de ahora estas experiencias con todos vosotros, mis amigos.

Quizás alguno se pregunte por qué no me decidí a empezar a escribir antes si tantas ganas tenía, aunque vosotros que me conocéis no creo que tengáis ningún problema en encontrar la respuesta. El caso es que, desgraciadamente, el día tiene sólo 24 horas, lo mires por donde lo mires. Muchos querríamos que tuviese qué menos que 30, y así quizás dedicar un rato cada día a escribir un blog. Pero nos tenemos que conformar con lo que hay y aprovecharlo lo mejor posible.

Sin embargo ahora sí que dispongo de más tiempo, y todo se debe a mi estancia de doctorado. Llevo ya casi un mes en Minneapolis (Minnesota), y estaré aquí hasta mediados de diciembre. Para los mal pensados, quiero aclara desde un principio que el hecho de que tenga más tiempo ahora no se debe a que haga el vago en la universidad, sino simplemente a que no tengo todas las actividades que hacía en Madrid, ni tantos buenos amigos con los que quedar.

Así que espero que disfrutéis con mis historias y agracederé cualquier comentario constructivo que queráis hacer.

1 comentario:

Rober dijo...

Jeje, veo que te pasa como a mí: tenemos que emigrar fuera para empezar a escribir un blog. Y es que la rutina diaria del doctorando es dura :-D
Y sobre la estancia, ya has pasado lo peor. Ahora te queda disfrutarla, aprovechando el tiempo tanto para currar como para conocer mundo.